La FAA fija un límite ordinario de 100 Wh para baterías recargables de ion-litio. Las de repuesto mayores, en el rango 101–160 Wh, requieren aprobación de la aerolínea y se limitan a dos. Son disposiciones para pasajeros, no un permiso universal.
Las baterías de repuesto y baterías externas deben ir en cabina. Si facturan tu bolsa en la puerta, sácalas y consérvalas contigo. Protege terminales contra cortocircuitos y contacto con objetos metálicos.
Si solo ves mAh, usa la tensión nominal de la batería: Wh = mAh × V ÷ 1.000. Por ejemplo, 20.000 mAh a 3,7 V son 74 Wh. Es una cuenta ilustrativa, no una certificación del producto; no sustituyas esa tensión por la salida USB.
Verifica el valor marcado, el estado de la batería y las normas de todas las compañías operadoras. Pueden ser más estrictas y los viajes internacionales añaden reglas locales. Permitir el transporte no equivale a permitir el uso durante el vuelo completo.
Mantén legible la etiqueta y tramita cualquier autorización antes de salir. Si una batería se calienta en exceso, se hincha, humea o arde, avisa inmediatamente a la tripulación. Las grandes estaciones de camping necesitan otro plan de transporte.
Nota editorial: las especificaciones del fabricante no son pruebas independientes. Los enlaces son referencias, no recomendaciones de compra.